jueves, 22 de octubre de 2015

EL EMBARAZO

El embarazo… ejem… ejem… comencemos con unas risas: jajajja muuuajajajaja porque si no… y sigamos con la famosa y célebre frase que te repiten hasta la saciedad:

“Luego todo se olvida y echarás de menos la barriga”

¿Qué todo se olvidaaaaaaaaaaaaaaa? bueno, pues en mi caso NO.

Vayamos por partes, como dije, en este blog voy a hablar claro tanto para lo bueno como para lo que yo considero menos bueno; así que empecemos por el día que fui consciente de que dentro de mí se estaba cociendo algo grande.
Tras darme el positivo en la prueba (sobre 15 días después de la inseminación), nos hicimos una ecografía para saber el número de saquitos que habitaba en mi útero. Y he de confesar que la María que entró en la clínica era una distinta a la que salió. El tema está en que vamos los dos, engrandecidos por la noticia y cuando en la pantalla aparecen dos bolitas metidas cada una en un saquito negro, el engrandecimiento se nos queda en los tobillos; pero a eso le sumas que la doctora (muy curtida en experiencia)nos dice:  - y ahora escuchen- y de pronto, la habitación se inunda de un sonido rítmico, veloz y cargado de, lo que ahora sé con certeza que es AMOR. Pero lo que tienen los embarazos gemelares es que cuando estás recuperando el aliento y secando con la fregona la llantina que acabas de rebosar, llega el siguiente latido y ya… de “ perdíos al río” ¡si hay que llorar se llora, y ya está!.
Tras ese momento me enamoré, he de confesarlo, escuchar latir a mis hijos ha sido de los momentos más… no sé ponerle palabras, porque la emoción y la sensación es tan nueva, que es similar a lo que puede ser explicarle a un extraterrestre a qué sabe una fresa de Huelva.

Y de aquí a mis primeros cuatro meses de recipiente, postrada en una cama y en un sofá; sin poderme mover nada más que para vomitar o para ir a urgencias a que me ingresaran por deshidratación. He aquí un espacio de tiempo muy complicado, ya que vomitar sin descanso durante tanto tiempo hace que la desesperación aparezca “un pelín”. Entre que se reactivan los miedos, se remueve la emoción hasta límites insospechados y que físicamente eres una caca de la vaca; pues… aparece el señor PENSAMIENTO y ya ¡al carajo la coherencia!. En estos días tuve muchos pensamientos contradictorios: amor a la par que odio, felicidad pura a la par que amargamiento y desdicha; en fin, lo que se dice en mi pueblo “como una orza pitos” estaba. He de admitir que desesperé, si, estaba agotada de tanto vomitar, de no poder moverme ni hacer NADA, más que vomitar de día y de noche y; hasta pensé que si abortaba lo mismo sería mejor. Cuando digo esto ahora, se me remueven las entrañas, pero es que lo pensé y también quiero contarlo, porque no somos máquinas; hay gente que me dice que cómo me atrevo a pensar eso y sólo puedo contestar que la HUMANIDAD es así y quien diga lo contrario, supongo que será más fuerte o fuertA que yo; pero yo lo viví así y así lo narro.
En pleno proceso recibía consejos como: - vive con amor cada vómito- -esto sólo es el principio, te queda lo peor- -estás purgando tu emoción, déjala que sea y se pasará- en fin… ni amor, ni ser ni ná de ná; cuando el cuerpo falla, hay que hacer un trabajo arduo e intenso para que la emoción mantenga el tipo. Me pasé cuatro meses pensando en las personas que reciben quimioterapia y en la VALENTÍA que deben poseer, aprendí mucho de la compasión.

Y a partir de los cuatro meses (con mis pastillas diarias) dejé de vomitar. Noté la primera patada (casi vuelvo a inundar la estancia nuevamente). Los mellizos comenzaron a crecer. Todo fue perfecto. Dormí veinte horas al día. Disfruté de verlos en las ecografías. Vivimos con amor estos momentos su papá y yo… en fin, todos los tópicos del embarazo que vemos por todas partes
y que no voy a enumerar para no extenderme más. ESTE PERIODO DE UNOS DOS MESES FUE BONITO Y MÁGICO, dos personas crecen dentro de ti, supongo que no hace falta decir más nada.

Pero a partir del sexto mes… TACHÁAAAAAAAAAAAAAAAAN ¡otra odisea! Dos personas dentro de mí con el peso de un embarazo normalizado. El tamaño de la barriga, bueno, los que me visteis lo sabéis. Otra tanda de topicazos: ardores, inmovilidad, vahídos, hinchazón de pies, insomnio, mal humor, desgaste físico y emocional, locura… ajajaja y unas ganas de soltar lastre infinitas. Todo esto aderezado con querer comer sin medida y no poder hacerlo, querer salir a andar y tener vahídos en el LIDL, en la gasolinera, en la panadería, en el bar; menos en la biblioteca ( que no fui ), en todos los lugares que pisé tuve un episodio similar:

-       - - oh, creo que me estoy mareando-
-         - ¿puedo ayudarla-
-          -sí, cójame en volandas y … ¡SÁQUEME ESTO QUE LLEVO DENTRO!-
-          -ummm… voy a llamar al 061-

Pero si, es sorprendente llevar dentro VIDA; es realmente magia y es un privilegio que si se compartiera con los hombres tampoco estaría de más. Más adelante me recordáis que os hable de la figura masculina, de cómo se deja a un lado y cómo has de intentar darle su sitio: LOS PADRES: ESOS GRANDES OLVIDADOS.
Y, como veis, todo rodó y el embarazo llegó a su fin (esto para el próximo capítulo). Y reitero: ni he olvidado el embarazo y su parte de sufrimiento y ni hay  un solo día de mi vida que haya echado de menos LA BARRIGA, con mayúsculas…


Tengan buen día y nos seguimos leyendo… muá

viernes, 16 de octubre de 2015

AQUELLA BETA PRECIOSA

imagen tomada de la red


Me llamo María, tengo 38 años y soy madre de dos mellizos de diez meses y medio. Supongo que es un perfil usual que podéis encontrar en cualquier sitio, pero para mí la connotación "madre de mellizos" va más allá; de hecho, ha sido el proceso más "dramáticoFeliz" de toda mi vida.

He decidido hacer este blog con la finalidad de FOGAR, si si, de fogar y contar a voz en grito todo lo que me va sucediendo de una manera clara y concisa (bueno, concisa no, porque nunca he sido concisa; no creo que ahora cambie).

Si la maternidad te resulta un estado MÁGICO en exclusividad, no sigas leyendo.
Si sólo ves el lado romántico de ser madre y quieres mantenerlo, no sigas leyendo.
Si te consideras una "buena madre" o un "buen padre" y no quieres relacionarte con alguien que no se pondría jamás ese apelativo, no sigas leyendo.
Pero... si quieres saber los intríngulis de mi experiencia, si quieres conocer mis sentimientos tal cual sin filtros y si te apetece relacionarte con una MADRE HUMANA... sigue leyendo; estás en el sitio adecuado.

Todo comenzó hace casi dos años, cuando tras un proceso arduo y extenso en la línea tiempo; mi marido y yo nos sometimos a una fecundación in vitro y me quedé embarazada.

En ese justo momento comenzó a hacerse realidad NUESTRO SUEÑO, sólo que no teníamos ni idea de lo que venía. NUESTRO SUEÑO, si, SUEÑO ES LO QUE AÚN TENEMOS... jajajaja.

En fin... este es el principio de lo más bonito que nos ha pasado en la vida y, a la vez, de lo que peor nos ha hecho sentir.

Ahi queda, ahora toca poner en pie todo lo que pasó desde aquella BETA preciosa que me decía:

"querida MaríaPan, usted acaba de contratar un servicio exclusivo con nuestra compañía; de duración eterna y requisitos inimaginables. Agárrense usted y su marido los machos y las hembras, porque vienen curvas..."