viernes, 6 de noviembre de 2015

EL PARTO


Pues si, señoras y señores, después de un arduo camino y un proceso, ¿cómo podría resumirlo?, LLENO DE RAREZAS; llegó el momento, bueno, lo escribo como lo sentí: ¡LLEGÓ EL MOMENTO!. Mis hijos poseían unas cabezas del tamaño de la mía  (¡”peaso” de herencia!) y, tras esperar a tres días de cumplir la semana cuarenta y no tener ni un signo que indicase que iba a parir, mi ginecólogo nos plantea una cesárea por excesivo tamaño craneal. Hablando claro, que si paría iba a pasar las de Caín y, probablemente, acabaría siendo cesárea uno y parto vaginal otro. ¡Ni me lo pensé! Desde que supe que me había quedado embarazada, elegí ser fiel a él y sus decisiones, al fin y al cabo era él el que sabía del asunto.

Y aquí hago un inciso, porque quiero tocar un tema que desde que he sido madre he vivido de cerca. Lo titularía: TODOS SOMOS MÉDICOS,GINECÓLOGOS Y EXPERTOS EN PARTOS. Así es queridos amigos; me encuentro compañeros de trabajo, amigas, gente extraña y hasta la dependienta de un comercio que me plantearon la misma pregunta: - ¿Cómo vas a pedir que sea tu parto?- jajajaja me da risa ahora cuando lo estoy escribiendo… ¡que cómo va a ser mi parto! Mi respuesta siempre era la misma: - Como mi ginecólogo quiera- ¡¡¡¡ Ohhhhh diooooos como su ginecólogo quiera!!!!!

Y es que, hablemos claro, YO NO SOY MÉDICO y decido CONFIAR en la formación y sentido común del especialista que he elegido ¿es esto tan rastrero? Pues parece que, para algunas personas, si. Estimados amigos, por mucho que hayamos leído, por muchos videos que hayamos visto o por muchos cursos que hayamos hecho de parto respetado, de parto evaporado, parto sin dolor, parto de burra o parto de ángeles elevadores de la emoción… NO TENEMOS NI IDEA DE MEDICINA y, pese a quien pese, estamos en manos de los que si lo han hecho. En este punto abogo por los pedazos de profesionales que tenemos en España, dentro de la medicina tradicional, de los hospitales convencionales; puesto que parece que haya una “CAZA DE BRUJAS”, tachándolos de irresponsables y de no-respetadores del momento del nacimiento. ¡Pues bien! Esto pasa como en todos los gremios, puedes encontrar gente poco profesional o profesionales como la copa de un pino; y no seré yo quien les diga lo que tienen que hacer.

En mi caso particular, como he dicho antes, me tocó cesárea y los argumentos expuestos por el ginecólogo me parecieron razonables y convincentes; su manera de exponerlos fue desde el respeto y jamás me obligó a hacerlo. Mi compañero y yo elegimos hacerlo y todo fue hacia adelante.
No voy a relatar el momento porque sería demasiado extenso, sólo dejar claro que me sentí respetada y apoyada desde que entré al quirófano hasta que salí. Que me habría gustado que el padre estuviese pero que entiendo a la perfección que no lo considerasen oportuno, ya que es una intervención y se debe armar la de san quintín por ahí abajo (no quiero ni imaginarlo).

Y como colofón he de decir que si, que es el MOMENTO MÁS ENORME QUE HE VIVIDO EN MI VIDA; no sé si enorme en la palabra, de hecho no creo que haya una palabra definitoria para describir qué se siente en ese instante. Supongo que es cuando realmente se toma conciencia DEL MILAGRO DE LA VIDA. No creo que me pase algo más precioso que esto, aunque nunca perderé la receptividad ¡quién sabe, lo mismo si!. Exponerte al encuentro con la VIDA EN ESTADO PURO supone un shock, si si…, pensamos y creemos que estamos familiarizados con la VIDA (de hecho estamos en ella), pero no tenemos ni la más remota idea del tamaño que posee este encuentro directo ( o por lo menos, yo no tenía ni idea). Recuerdo una y otra vez el momento, vivido desde los nervios, el miedo, la alegría infinita, la exaltación, la sorpresa; todas esas emociones las sé relatar; pero… no sé definir qué se siente o qué se vive cuando desde la desnudez física y emocional, te encuentras a solas con LA VIDA… uffff me emociono mucho al hablar de esto… amigos, no sé contarlo.

Y, bueno, el post operatorio lo dejamos para otro día, porque ahí también hay cosas que contar; pero en definitiva, me siento más fuerte después de haber afrontado con valentía estos instantes, después de haberme puesto en manos de Guillermo Espinosa y haber parido por cesárea (porque eso también es PARIR, queridas amigas). Y en definitiva, haber VIVIDO de manera consciente el NACIMIENTO de IVÁN y MARIO, los dos preciosos hijos que fabricamos mi compañero, la Doctora Tocino y yo… jejeje

Arrivederci bambiniiiiii nos leemos prontico.



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