jueves, 12 de mayo de 2016

POSTPARTO PUERPERIO

Cinco días, cinco preciosos días en el hospital; bajo la supervisión de los médicos y enfermeras, con visitas distendidas y gratas (a mi me encantaron las visitas en el hospital), con mis dos soles atendidos en todo momento y ¡de pronto! ¡zas!
¡ OS VAIS A CASA ¡

Uff, me resulta muy complicado explicar con palabras lo que sentí al salir del hospital, con dos bebés de cinco días en brazos. Creo que en ese instante es cuando fui realmente consciente de que la María que era al entrar, se quedaba dentro del centro sanitario, deambulando cual fantasma.
Recuerdo con exactitud milimétrica el extraño escalofrío que me recorrió la espalda cuando los dos extraños se apoderaron de las estancias que, antes, eran de dos y para dos.
En cuanto me senté y me comí un plato de patatas fritas con huevos, el cuerpo se me descompuso y comenzó lo que algunas personas llaman: PUERPERIO. Durante esos días escribí esta carta, la cual comparto; ya que creo que define bien lo que sentí y sentiría a partir de ese instante.

No sé bien qué pasa…

Algo se ha desmoronado a la vez que se ha reconstruido, ojalá pudiera ponerle letras y contarte qué es lo que pasa.

Deambulo rellena de algo que se ha deshecho y no entiendo, ni puedo ver con claridad; a veces, no escucho y la cabeza hace “ tic tac” desempolvando "clickeo"s olvidados.

Os miro y remiro porque no sé bien de dónde procedéis, a veces siento que de mi y otras de vosotros mismos… sólo de vosotros.

Y me desespero intentando saber qué pasa, qué está en construcción y qué se ha desfigurado; pero es una gilipollez hacer esto, supongo que sentir vacío es lo que hay que sentir, al fin y al cabo, estabais conmigo hace veintitrés días… ahora ya no, ahora estáis fuera (aunque dentro).

Me hablaron de este momento pero, como todo lo que ha sucedido este último año, no sé escribirlo (yo que pensé que tenía el don de poner letras a lo que me corría por las venas…); así que lo único que puedo permitirme es VIVIRLO, tal y como sucede… que no es poco, ni mucho, ni nada que se pueda demostrar empíricamente… permitirme sentir que algo se ha desintegrado, mientras sucede otra metamorfosis a la par.

Por eso, a esta hora que es la hora de la ansiedad, recuerdo que si os miro bien los ojos cerrados y acerco mi nariz a vuestra cabeza, todo se recompone y se descompone, a la par… y no voy a preguntarme más qué pasa; supongo que ahora soy MADRE y es más ENORME de lo que yo había imaginado.


(Dedicado a todas las mamás y a sus puerperios porque somos unas LEONAS SALVAJES y unas "VALIENTAS" y a los papás que se transforman en la compañía perfecta para vivir esta LOCURA).

Hete ahí, con una simplificación garrafal, lo que, más o menos; iba viviendo. No sentía el amor incondicional que se decía sentir toda “buenaMadre”, no dormía porque intentaba darle pecho a los dos, no comía porque intentaba darle pecho a los dos, no me duchaba porque el pecho a los dos me acaparaba y no hacía pis porque no podía quitar el pecho a los dos en el momento que lo habían cogido.
No podía creerme que después de lograr alcanzar el GRAN SUEÑO de ser padres, todo fuese así: UNA AUTÉNTICA MIERDA, pensé: " Me acabo de arruinar la vida y no hay vuelta atrás"; si, si... lo pensé y os lo cuento, a la larga comprendí que eso, no era "querer menos" .
Así que… después de un mes y algunos días, decidí mover ficha y comenzar a tomar decisiones, no sabía todo lo que eso iba a conllevar; pero eso… os lo cuento otro día, que hoy ya no me da tiempo de más… jejeje que sigo siendo mamá de Iván y Mario, señal inequívoca de que lo que os voy contando no va teniendo finales tan infelices…jejejeje


Arrivederci bambiniiiiii